Este museo fue fundado en tiempos de Isabel II, concretamente en 1867, para conservar y exponer todos los materiales arqueológicos, de artes decorativas, numismáticos y etnográficos reunidos por la Corona Española.
Este patrimonio se ha ido incrementando con el tiempo. Su sede, desde 1895, está localizada en el Palacio de Biblioteca y Museos, un edificio de estilo neoclásico realizado por el arquitecto Francisco Jareño de Alarcón.

El proyecto de un Museo Arqueológico Nacional se fraguó a partir de 1862. En ese año se decidió levantar al final del Paseo de Recoletos un edificio, el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, que serviría de sede a la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional de Pintura y Escultura (más conocido como Museo de la Trinidad) y el Museo Arqueológico Nacional.4
Su creación se enmarca dentro de una corriente, iniciada en el siglo XVIII, que fomentaba la creación de museos o gabinetes para fines de investigación o docencia, especialmente por parte del Estado, con bienes de la Corona o por iniciativa real. A ello se unió el fenómeno de las desamortizaciones eclesiásticas, con graves consecuencias para el patrimonio histórico y artístico.5 Para mitigar ese problema, en 1844 se crearon las Comisiones Provinciales de Monumentos, cuyo fin era reunir objetos para formar museos o colecciones en cada provincia. A toda esta actividad se unió la creación de archivos y bibliotecas en distintas provincias y la creación, en 1859, del Cuerpo de Archiveros y